MEDIADOR DE CONFLICTOS EN COMUNIDADES DE VECINOS
Una comunidad de vecinos es una microsociedad, (cada uno con sus manías, trastornos, características personales, extravagancias, rivalidades...) en la que la mayoría de los integrantes deben convivir durante largos períodos de tiempo (o incluso a lo largo de toda la vida). En numerosas ocasiones hay
multitud de conflictos en los que se observa cómo no se tratan realmente de solucionar, pactar, llegar a un equilibrio en el que todas las partes salgan favorecidas, sino que es más un juego de sometimiento donde el conflicto surge cuando una parte quiere imponer su criterio y la otra no lo acepta, tratando de humillar al otro por encima del bien común. Esto sucede porque en la comunidad, como en cualquier lugar donde se establecen relaciones humanas, hay manifestaciones de amor, odio, celos, envida, soberbia, narcisismo...que a veces pueden estar enmascaradas y no somos capaces de gestionarlas. Esta situación afecta en sobremanera a la buena convivencia y la puesta en marcha de soluciones equilibradas para los vecinos de la comunidad.
A la hora de gestionar conflictos y recursos dentro de una comunidad, como en cualquier otro ámbito de que se trate, es de vital importancia la presencia de un profesional cualificado en formación específica en aspectos básicos del psiquismo humano. Nuestra labor está orientada a mediar entre los miembros de la comunidad que por discrepancias ideológicas, afectivas y actitudes neuróticas están influyendo negativamente en el funcionamiento de la comunidad de vecinos y en su bienestar. La figura del administrador de fincas hace el papel en numerosas ocasiones de cabeza de turco por la sustitución de su función, cuando no se trata de una cuestión meramente económica, sino de conflictos emocionales que no se conseguirán solventar (irán a más) si no es con la ayuda de un profesional en la gestión emocional. Pueden elegir vivir en una comunidad fuente de conflictos, haciendo de su hogar un infierno, o un lugar donde impere el bienestar de la mano de un mediador.







